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15 de diciembre de 2025

La Unión Europea ha dado un nuevo paso decisivo en su estrategia de economía circular aplicada al sector de la automoción. El Consejo y el Parlamento Europeo han alcanzado un acuerdo provisional para renovar en profundidad la normativa que regula tanto el diseño de los vehículos como su gestión al final de su vida útil. El cambio más relevante es la introducción, por primera vez, de cuotas obligatorias de plástico reciclado en los vehículos nuevos, una medida que tendrá un impacto directo en fabricantes, proveedores y mercado de la posventa.
El objetivo del nuevo reglamento es claro: diseñar vehículos más fáciles de reutilizar, reciclar y valorizar, reduciendo el consumo de recursos vírgenes y fomentando un mercado europeo de materiales secundarios. Según lo acordado, los vehículos deberán incorporar al menos un 15 % de plástico reciclado en un plazo de seis años, porcentaje que aumentará hasta el 25 % en diez años. Además, un mínimo del 20 % de ese plástico reciclado deberá proceder de reciclaje en circuito cerrado, es decir, de materiales recuperados de vehículos fuera de uso.
Esta iniciativa no se limitará al plástico. Tras la entrada en vigor del reglamento, la Comisión Europea deberá elaborar en el plazo de un año un estudio técnico que sirva de base para fijar objetivos similares en otros materiales estratégicos, como el acero, el aluminio, el magnesio o determinadas materias primas críticas, reforzando así la autonomía industrial europea.
La normativa también tendrá consecuencias directas en el mercado de la posventa y las piezas de recambio. El uso creciente de materiales reciclados obligará a adaptar procesos productivos, criterios de homologación y controles de calidad, tanto en componentes originales como en recambios equivalentes. Al mismo tiempo, se amplía el ámbito de aplicación de las normas a camiones, motocicletas y determinados vehículos especiales, con algunas excepciones para fabricantes de pequeño volumen.
Otro de los puntos clave del acuerdo es el refuerzo del control sobre los denominados “vehículos desaparecidos”, cerca de 3,5 millones al año en la UE. Para combatir exportaciones irregulares y desmantelamientos ilegales, se establecen criterios más claros para distinguir entre vehículos usados y vehículos al final de su vida útil, que deberán ser tratados exclusivamente por instalaciones autorizadas.
Por último, el reglamento refuerza la responsabilidad ampliada del fabricante, que asumirá la gestión completa del ciclo de vida del vehículo, incluida la recogida y el tratamiento gratuitos cuando se convierta en residuo. Cinco años después de la entrada en vigor, se prohibirá además exportar vehículos no aptos para circular, evitando la externalización de la contaminación y manteniendo materiales valiosos dentro de la Unión Europea.
Tras su aprobación formal, el reglamento comenzará a aplicarse dos años después de su entrada en vigor, marcando un punto de inflexión para una industria clave en la transición hacia una movilidad más sostenible.