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11 de diciembre de 2025

En los últimos años, los fabricantes chinos han irrumpido con fuerza en el mercado automovilístico europeo, transformando una industria tradicionalmente dominada por marcas locales. Según datos recientes, la cuota de mercado de los coches chinos en España ha pasado de prácticamente un 0 % en 2020 a alrededor del 10 % en 2025, justo el mismo porcentaje que han perdido las marcas europeas en ese mismo período.
Esta expansión no es casualidad. Marcas como BYD, MG, Omoda-Jaecoo o Xpeng han conseguido ganarse a los clientes europeos gracias a una combinación de precios competitivos, ofertas bien equipadas y tecnología avanzada, especialmente en híbridos y eléctricos.
A pesar de los aranceles europeos que buscan contener su avance, los fabricantes chinos han sabido adaptar su estrategia antes de que estos entraran en vigor, apostando por vehículos híbridos y modelos no eléctricos que no están sujetos a los máximos impuestos.
El impacto va más allá de los números. La presencia creciente de estas marcas está obligando a los fabricantes europeos a replantear sus planes de producción y precios. Algunos incluso están acelerando alianzas y desarrollos conjuntos para competir con los modelos chinos, como el caso de Ford y Renault, que trabajan juntos para crear coches eléctricos más económicos para el mercado europeo.
Además, el debate comercial entre Europa y China sigue en marcha: Bruselas ha impuesto aranceles a los coches eléctricos chinos por considerar que reciben subsidios injustos, mientras que Pekín busca negociar un precio mínimo para sus exportaciones.
Con previsiones que apuntan a que la cuota de mercado china podría seguir creciendo en los próximos años, la industria europea se enfrenta a un momento decisivo de adaptación e innovación, en el que será clave equilibrar competitividad, sostenibilidad y producción local.