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20 de mayo de 2026
La señal luminosa obligatoria sigue generando confusión entre muchos conductores españoles

La Dirección General de Tráfico quiere dar un nuevo impulso a la baliza V-16 conectada antes de la operación verano, en un momento en el que este dispositivo ya forma parte de la rutina obligatoria de los conductores españoles, pero sigue rodeado de dudas. El director general de Tráfico, Pere Navarro, defendió el 18 de mayo en el Congreso que la V-16 “ha venido para quedarse” y avanzó que la DGT reforzará su divulgación para normalizar su uso.
La cuestión no es menor. Desde el 1 de enero de 2026, la baliza V-16 conectada sustituyó en España a los triángulos de emergencia como sistema legal para señalizar una avería o un accidente. La principal ventaja es clara: permite advertir del peligro sin que el conductor tenga que bajarse del coche y exponerse al tráfico, una situación especialmente arriesgada en autopistas, autovías o carreteras con mala visibilidad.
Además de emitir una luz visible, la baliza conectada transmite la ubicación del vehículo a la plataforma DGT 3.0, de modo que la incidencia puede reflejarse en paneles de tráfico y sistemas de navegación. Tráfico insiste en que este sistema no envía datos personales del conductor, sino únicamente la posición del vehículo inmovilizado para prevenir nuevos siniestros.
Aun así, la implantación no ha sido del todo tranquila. En los últimos meses ha habido confusión por la homologación de algunos modelos, por la convivencia temporal entre balizas conectadas y no conectadas, y por la sensación de parte de los conductores de que se les obliga a comprar un dispositivo sobre el que no siempre han recibido información clara. La propia DGT reconoce que las ventas se han frenado y que hace falta una comunicación más directa.
Para el ciudadano, el mensaje práctico es sencillo: conviene comprobar cuanto antes que la baliza que lleva en el coche está homologada y que cumple con la conectividad exigida. También es recomendable llevarla a mano, por ejemplo en la guantera, para poder activarla sin salir del vehículo.
A las puertas de los grandes desplazamientos estivales, la V-16 deja de ser una novedad normativa para convertirse en una cuestión de seguridad cotidiana. Y ahí es donde la DGT quiere centrar ahora el debate: menos confusión y más prevención en carretera.